Baches, baches… y balas: la campaña que ya empezó

Screenshot

POR HORUS, La Columna

En política no hay accidentes, sólo metáforas mal disimuladas. Y si no, que alguien le explique a la gobernadora Maru Campos por qué su camioneta terminó dentro de un bache juarense justo cuando andaba inaugurando obras y repartiendo mensajes de “buen gobierno” en la frontera. La jornada pintaba institucional, con listón y discurso: CERESO Femenil No. 2, CERSAI 3, justicia, readaptación y dignidad. Todo muy serio, muy estatal. Hasta que la realidad municipal se atravesó… literalmente.

Porque caer en un bache en Ciudad Juárez no es anécdota, es experiencia colectiva. Maru lo entendió rápido y lo capitalizó mejor: empatizó con los juarenses y, de paso, le aventó el hoyo —político— al alcalde Cruz Pérez Cuéllar, a quien acusó de tener las calles hechas pedazos. Un mensaje sencillo, directo y con destinatario claro. Nada como un amortiguador dañado para abrir el debate público.

Pero el alcalde no se quedó callado. Nunca lo hace. Desde la comodidad del video, con la Torre Centinela de fondo —ese “mugrero”, según su propia definición—, Cruz respondió con el mismo tono que ha caracterizado su gestión: más víscera que argumento. Que si esos millones no sirven, que si mejor los hubiera usado para tapar baches, que si por eso cayó la gobernadora. Política de banqueta, grabada para WhatsApp, distribuida con rapidez quirúrgica por su equipo de comunicación.

Y ahí quedó claro lo que ya todos sabíamos: la campaña arrancó sin aviso oficial. Los banderazos ahora son caídas en baches, videos improvisados y acusaciones cruzadas. PAN contra neo-morenistas. Estado contra municipio. Torre Centinela contra calles destruidas. Predial contra nepotismo. Casas, terrenos, gastos personales, denuncias selectivas y memoria corta. Todo vale cuando el 2027 ya se huele.

Mientras tanto, en la capital del estado, la realidad también se empeña en no esperar los tiempos electorales. En la zona oriente de Chihuahua capital, los homicidios dolosos se acumulan como si fueran estadísticas menores. Doce, trece… da igual. El fiscal de la zona centro, Heliodoro Araiza, salió a tranquilizar conciencias: no hay patrón, no hay hilo conductor, no hay de qué preocuparse. Un alivio. Porque si no hay patrón, entonces la violencia debe ser cosa del azar.

Eso sí, mientras se redactaban estas líneas, cayó el número trece. Ejecutado en el estacionamiento de un Soriana en Romanzza. Pero no pasa nada, no hay patrón. Todo bajo control.

Así va Chihuahua: gobernantes cayendo en baches, alcaldes grabando videos, fiscales explicando lo inexplicable y ciudadanos esquivando hoyos… y balas. La guerra política ya comenzó. El problema es que, como siempre, se pelea en el discurso mientras la realidad sigue cobrando facturas. Y esas, a diferencia de los baches, no se tapan con declaraciones.

Deja un comentario

Descubre más desde Al Instante Chihuahua.com

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo